Alemanes en Colombia: en búsqueda de oportunidades
Colombia no es el destino con mayor número de alemanes en América Latina, pero se destaca el aporte germano en el desarrollo económico y comercial. Ahora, son más los jóvenes quienes se interesan por viajar a este país.
Cerveza hecha en Colombia a la alemana.
De acuerdo con la Embajada de Alemania en Bogotá, 9.668 germanos se encuentran radicados actualmente en Colombia. Esta cifra de febrero de 2011 incluye tanto los inmigrantes como su descendientes, es decir, los hijos de alemanes nacidos en territorio colombiano, y que tienen derecho al pasaporte y a la nacionalidad teutona.
Y aunque este número pareciera no ser tan significativo, sí lo ha sido el aporte de los alemanes en Colombia, sobre todo desde la perspectiva de desarrollo económico y modernización del país. Las exploraciones científicas de Alexander von Humboldt, la construcción de puentes, carreteras y vías del ferrocarril, la participación de especialistas alemanes en la minería, o en la producción y exportación de café, son algunos de los ejemplos remarcables en los siglos XVIII y XIX.
Los aportes de los alemanes radicados en ese país también se concretizaron con la creación de empresas significativas para el desarrollo económico de los colombianos.
Tal es el caso de la primera fábrica de cerveza en Colombia (Bavaria, 1889) y la primera empresa de aviación comercial (Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos – Scadta, 1919), ambas fundadas por germanos. Ésta última fue nacionalizada durante la Segunda Guerra Mundial, y desde entonces lleva el nombre de Avianca. Pero ¿cuáles son las razones principales de los alemanes para radicarse en este país latinoamericano?
Oportunidades y negocios
Como en el resto de América Latina, las principales olas de migración de alemanes hacia Colombia estuvieron marcadas por las dos guerras mundiales. Éste fue el caso de los padres de Enrique Biermann, profesor de la Universidad Nacional de Bogotá. “Ellos llegaron a Colombia en la década de los 40, en plena Segunda Guerra Mundial, pero mi padre nunca quiso hablar sobre las razones de haber escogido este país; en la casa no se hablaba de ese tema”, dijo Biermann en conversación con Deutsche Welle. Por éste motivo, este historiador publicó en el 2001 el libro Distantes y distintos, los emigrantes alemanes en Colombia 1939 – 1945.
Biermann indica que una de las principales razones de los alemanes para establecerse en ese país ha trascendido la carga histórica de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de la búsqueda de oportunidades para progresar, además de ser “interesante por los negocios”.
La motivación económica también la comparte Hans Friedrich. Este ingeniero químico llegó a Colombia en 1957 como director técnico de la fábrica de caucho Colosal. “Me contrataron para instalarles la maquinaria que ellos habían comprado en Alemania. Pensaba devolverme a mi país después de un año, pero me quedé”, relata Friedrich. Sus razones para asentarse en Bogotá fueron fundamentalmente laborales. “Se veía mucho futuro en el sector químico y técnico, que en esa época se necesitaba mucho en Colombia. Además, todavía no había tantos expertos en maquinaria alemana”, dice.
Asimilación cultural
Sin embargo, Friedrich también tuvo otra razón de peso. Se casó con una colombiana. “Esa decisión personal también fue importante para quedarme”, agrega. Biermann alude que a través de los años, los alemanes se han adaptado “a su manera” a Colombia. “Aprenden español, hacen amigos, y adquieren una mayor flexibilidad en el modo de vivir”, dice el historiador colombo-alemán.
“Los alemanes se integran rápido a la cultura colombiana”, dijo Matthias Braun, cónsul de la Embajada de Alemania en Colombia, a Deutsche Welle. La “colonia alemana”, sin embargo, también busca mantener sus costumbres. El colegio alemán más antiguo en ese país fue fundado en la ciudad de Barranquilla en 1922. También existen colegios germanos en las principales ciudades colombianas: Bogotá, Medellín y Cali, así como fundaciones políticas e instituciones culturales germanas. En estos lugares también se encuentra el mayor número de alemanes, según las estadísticas de la Embajada alemana.
CONCLUSIONES DEL BLOG
El legado de aquellos inmigrantes dio diversos y grandes aportes al desarrollo y progreso de la ciudad y al país. Los alemanes trajeron la aviación, el correo y la navegación por el río; los chinos dejaron con su gastronomía las hortalizas y sus sabores de sus recetas; los españoles entregaron a La Arenosa las librerías, la literatura, el teatro; los norteamericanos entregaron a Barranquilla sus conocimientos sobre urbanización, modelo de servicios públicos y los medios de comunicación; los italianos nos dejaron el cine, y los de Medio Oriente, los árabes, libaneses, sirios, palestinos, judíos el conocimiento sobre el comercio y una nueva forma de negociar, el crédito. Sin embargo mucha de esta diversidad influyo negativamente en el cambio de costumbres ancestrales.
Si bien es cierto también hay que reconocer que la llegada de los inmigrantes hicieron de Barranquilla una ciudad pujante y pionera en muchas ramas de la vida Nacional, pujanza de la cual los nacionales hemos tomado muy poco porque la sociedad no se ha preocupado por mantenerse a la vanguardia de los avances y el compromiso con lo nuestro.
No hay que desconocer que el reconocimiento de la ciudad en esas épocas doradas fue a raíz de las familias de inmigrantes sus industrias y sus ganas de salir adelante, en una tierra extranjera que los recibió de la mejor manera y con los brazos abiertos. Pero que poco nos hemos preocupado por mantener.
Solo logrando concientizar a la ciudadanía Barranquillera de sus capacidades, del amor por lo propio y la satisfacción por lo logrado, se puede llegar de nuevo a esas épocas Doradas de la “LA ARENOSA”.
Si bien es cierto también hay que reconocer que la llegada de los inmigrantes hicieron de Barranquilla una ciudad pujante y pionera en muchas ramas de la vida Nacional, pujanza de la cual los nacionales hemos tomado muy poco porque la sociedad no se ha preocupado por mantenerse a la vanguardia de los avances y el compromiso con lo nuestro.
No hay que desconocer que el reconocimiento de la ciudad en esas épocas doradas fue a raíz de las familias de inmigrantes sus industrias y sus ganas de salir adelante, en una tierra extranjera que los recibió de la mejor manera y con los brazos abiertos. Pero que poco nos hemos preocupado por mantener.
Solo logrando concientizar a la ciudadanía Barranquillera de sus capacidades, del amor por lo propio y la satisfacción por lo logrado, se puede llegar de nuevo a esas épocas Doradas de la “LA ARENOSA”.


Exelente blog, gracias.
ResponderEliminarGracias por el blog. Muy interesante... ¿Dónde quedaba el antiguo consulado alemán de Barranquilla en el centro? Saludos...
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